
Autopromotec reúne en Roma a fabricantes de equipamiento, asociaciones e instituciones para analizar los retos de la calibración, la diagnosis y la inspección de los sistemas avanzados de asistencia a la conducción.
La formación de los profesionales y la armonización de los procedimientos serán claves para garantizar su eficacia durante toda la vida útil del vehículo
Los sistemas avanzados de asistencia a la conducción (ADAS) se han convertido en una pieza fundamental de la seguridad activa de los vehículos. Sin embargo, su eficacia no depende únicamente de la tecnología instalada de fábrica, sino también de que cámaras, radares, sensores y software mantengan sus prestaciones a lo largo del tiempo. Esta fue una de las principales conclusiones del encuentro Seguridad invisible: ADAS, mantenimiento y cultura de la prevención en la era del vehículo inteligente, organizado por Autopromotec – The Dialogues en la sede del Automobile Club d’Italia (ACI), en Roma.
La jornada reunió a representantes institucionales, especialistas del sector del equipamiento de automoción y profesionales vinculados a la seguridad vial para abordar una cuestión cada vez más relevante para la posventa: cómo garantizar que los sistemas ADAS continúen funcionando correctamente después de las reparaciones, las intervenciones mecánicas y el uso prolongado del vehículo.
Mantenimiento, calibración, verificación, inspecciones periódicas y acceso a los datos centran el debate promovido por Autopromotec
La frenada automática de emergencia, el asistente de mantenimiento de carril, el reconocimiento de señales y el control de crucero adaptativo aportan importantes beneficios en materia de seguridad. Según los datos de la Fundación Filippo Caracciolo del ACI presentados durante el encuentro, los vehículos equipados con sistemas ADAS registran una reducción del 38% en el riesgo global de accidente frente a aquellos que carecen de estas tecnologías. En el caso de la frenada automática de emergencia, la reducción alcanza el 35% en los accidentes y el 45% en las colisiones por alcance.
No obstante, estos beneficios dependen de que los sistemas funcionen de acuerdo con las especificaciones del fabricante. Una tecnología que parece estar operativa puede haber perdido precisión sin que el conductor perciba necesariamente una anomalía. Por ello, la evolución de los vehículos inteligentes obliga a reforzar las tareas de mantenimiento, verificación y calibración, además de mejorar la información que reciben los usuarios.
La calibración, una operación esencial para el taller
Uno de los aspectos centrales del debate fue la necesidad de integrar las comprobaciones ADAS en los procedimientos habituales de mantenimiento y reparación. Andrea Lupi, responsable de Product Management y Technical Service EMEA de MAHLE, comparó estos sistemas con unos «sentidos adicionales» del conductor, capaces de observar el entorno, interpretar situaciones y activar respuestas ante posibles peligros.
Para desempeñar correctamente estas funciones, las cámaras, los radares y el resto de los sensores deben conservar su posición y orientación precisas. Incluso una pequeña desviación puede alterar la interpretación del entorno y comprometer la respuesta del sistema.
La sustitución del parabrisas, una colisión o determinadas intervenciones en los paragolpes, la suspensión o la dirección pueden modificar la posición de los sensores o las condiciones en las que trabajan. Por tanto, la calibración y la verificación posterior a la reparación adquieren una importancia creciente en los talleres, especialmente cuando se realizan operaciones que pueden afectar a la geometría del vehículo o a la ubicación de los dispositivos.
La conclusión trasladada por MAHLE es clara: la comprobación de cámaras y radares debe abordarse como una tarea de mantenimiento vinculada a la seguridad, al mismo nivel conceptual que la revisión de los frenos, los neumáticos o la dirección. No basta con comprobar que no aparece un testigo de avería; es necesario verificar que el sistema mantiene las condiciones necesarias para realizar su función.
Este escenario plantea exigencias adicionales para la posventa independiente, que necesita disponer de equipos adecuados, personal cualificado y procedimientos fiables. También obliga a reforzar la comunicación con el cliente para explicar por qué determinadas intervenciones requieren operaciones de calibración y qué función cumplen en la recuperación de las condiciones de seguridad del vehículo.
Equipamiento, formación y rentabilidad
La incorporación de estas operaciones tiene una dimensión económica que no puede ignorarse. Franco Benati, Equipment Sales Manager de Sipav, compañía del grupo CEMB, señaló que el mantenimiento de los ADAS implica costes asociados al equipamiento, la formación, el personal especializado y el tiempo de trabajo.
El reto para los talleres consiste en integrar estas operaciones de forma eficiente, sin perder de vista que su finalidad es restituir el funcionamiento correcto de sistemas capaces de alertar al conductor, corregir una trayectoria o activar una frenada de emergencia.
La rentabilidad de estos servicios dependerá, entre otros factores, de la capacidad de los profesionales para identificar cuándo es necesaria una comprobación, aplicar el procedimiento adecuado y trasladar al cliente el valor de la intervención. La calibración no debería presentarse como un concepto accesorio en la factura, sino como parte del trabajo necesario para garantizar que una reparación no compromete el funcionamiento de los sistemas de seguridad.
Durante el encuentro también se puso de manifiesto que las buenas prácticas existentes no siempre se aplican de manera uniforme. Las diferencias entre proveedores de servicios y compañías aseguradoras hacen necesario avanzar hacia procedimientos compartidos, una mayor capacitación profesional y criterios homogéneos para determinar qué comprobaciones deben realizarse después de cada intervención.
Los ADAS, ante el reto de las inspecciones periódicas
La verificación de estos sistemas no afecta únicamente a los talleres. También plantea nuevos desafíos para los centros de inspección técnica de vehículos, que deberán adaptar sus métodos de comprobación a una tecnología cada vez más extendida.
Stefano Delfini, Product Manager de equipos de inspección de NEXION, presentó durante la jornada una propuesta para incorporar controles de los ADAS a las inspecciones periódicas. El objetivo es evitar que la ausencia de un aviso de avería se interprete como una garantía suficiente de funcionamiento.
Entre los métodos analizados figuran la inspección física de los componentes, la diagnosis a través de la interfaz electrónica del vehículo y las pruebas funcionales de los sensores. Su aplicación, sin embargo, debe combinar fiabilidad técnica y precisión con tiempos de ejecución razonables, compatibilidad con los procesos de trabajo y viabilidad económica.
En este ámbito, AICA, la asociación italiana de fabricantes de equipamiento para talleres, ha creado un grupo de trabajo específico para estudiar soluciones tecnológicas escalables y aplicables a las condiciones reales de los centros de inspección. La iniciativa busca equilibrar la precisión de las comprobaciones con la rapidez de ejecución y la sostenibilidad de las inversiones necesarias.
La experiencia de la Policía de Tráfico italiana aportó otra perspectiva al debate: la reconstrucción de accidentes. Mario Porretto, comisario jefe técnico e ingeniero del Servicio de Policía de Tráfico, explicó que los registradores de datos de eventos (EDR) permiten obtener información sobre los segundos previos a una colisión y, en los sistemas más recientes, comprobar determinados aspectos relacionados con la frenada automática.
Sin embargo, estos datos no siempre permiten reconstruir completamente el contexto en el que un sistema ADAS tomó una decisión. Por ello, se planteó la necesidad de disponer de información más completa y estandarizada, con intervalos temporales más amplios y datos sobre los objetos detectados, las distancias, las velocidades relativas y el estado de los sensores.
Asimismo, los ensayos deberían contemplar situaciones más próximas a la conducción real, como carreteras mojadas, baja visibilidad, circulación nocturna, curvas, túneles, obras y señalización temporal. Se trata de condiciones que pueden influir en la interpretación del entorno y en la respuesta de los sistemas de asistencia.
Hacia procedimientos armonizados en Europa
La evolución normativa constituye otro de los factores que marcarán el desarrollo de este mercado. Emiliano Pasin, Product Line Manager – PTI Equipment de TEXA, abordó la propuesta de actualización del Roadworthiness Package, presentada por la Comisión Europea el 24 de abril de 2025, que pretende adaptar las inspecciones periódicas a los vehículos eléctricos, conectados y equipados con sistemas avanzados de asistencia.
La propuesta contempla la incorporación de comprobaciones relacionadas con los sistemas electrónicos de seguridad y la integridad del software. No obstante, según se expuso en el encuentro, el texto continúa dentro del proceso legislativo europeo y todavía no existe una normativa definitiva y plenamente operativa que regule la inspección de los ADAS durante las revisiones periódicas.
Uno de los principales retos será establecer niveles de inspección proporcionados y sostenibles. El objetivo no consiste en reproducir el proceso de homologación de un vehículo nuevo, sino en comprobar que los sistemas siguen presentes, correctamente calibrados y en condiciones de desempeñar la función para la que fueron diseñados.
También será fundamental garantizar un acceso normalizado y no discriminatorio a los datos de diagnosis. El autodiagnóstico del vehículo no debería constituir la única fuente para evaluar el funcionamiento de estos dispositivos. En paralelo, los trabajos desarrollados en el marco de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa (UNECE) persiguen evitar la fragmentación de los procedimientos entre países y avanzar hacia estándares compartidos para los ADAS, los sistemas automatizados y la inspección técnica electrónica de vehículos (ePTI).
Para Mauro Severi, presidente de AICA, las asociaciones desempeñan un papel esencial a la hora de reunir el conocimiento de las empresas, representar sus necesidades y convertirlas en iniciativas de sensibilización y propuestas concretas. La colaboración con organismos, instituciones y medios de comunicación resulta fundamental para acompañar la innovación tecnológica con una regulación eficaz y sostenible.
La seguridad continúa después de la reparación
El encuentro organizado por Autopromotec confirma que la expansión de los ADAS abre una nueva etapa para la posventa, en la que la diagnosis y la calibración adquieren un protagonismo creciente. La seguridad de un vehículo inteligente no depende exclusivamente de las tecnologías instaladas, sino también de la capacidad de mantenerlas, verificarlas y comprender sus limitaciones durante toda su vida útil.
Para los talleres, este escenario refuerza la importancia de contar con equipamiento adecuado, profesionales formados y protocolos que permitan identificar las intervenciones necesarias y documentar las comprobaciones realizadas. Para los centros de inspección y las instituciones, el desafío pasa por desarrollar métodos fiables, homogéneos y económicamente viables.
La formación de los conductores también será necesaria para evitar una confianza excesiva en los sistemas de asistencia. Como recordó Alessandra Zinno, directora de Educación para la Seguridad Vial, Movilidad y Turismo del ACI, la entidad está reforzando sus programas formativos sobre ADAS en los Centros de Conducción Segura de Vallelunga y Lainate, así como en las autoescuelas de la red Ready2Go.
La prevención, la formación y la cooperación entre fabricantes, talleres, aseguradoras, centros de inspección e instituciones serán, en definitiva, determinantes para que las ventajas de la tecnología se traduzcan en una mejora efectiva de la seguridad vial. Un reto que seguirá presente en la agenda de Autopromotec de cara a su próxima edición, prevista para 2027 en el recinto BolognaFiere.























