El Congreso de Grupo Serca, celebrado en Bilbao los días 14 y 15 de octubre, reunió a cerca de 400 profesionales para analizar los retos de la distribución de los recambios y la reparación

Bajo el lema ‘Un nuevo futuro por construir’, el encuentro puso el foco en la colaboración entre fabricantes, distribuidores y talleres, con Lluís Tarrés, director general de Serca, como hilo conductor de una reflexión sobre los eslabones que condicionan la rentabilidad de toda la cadena de valor.
El futuro de la posventa no depende únicamente de vender más recambios, ampliar las redes de distribución o incorporar nuevas tecnologías. También exige revisar cómo trabaja el taller, dónde pierde productividad y de qué manera pueden colaborar los distintos actores del mercado para que el vehículo vuelva a la carretera con la mayor eficiencia posible. Esta fue una de las principales ideas que atravesaron el 37º Congreso de Grupo Serca, celebrado en Bilbao bajo el lema ‘Un nuevo futuro por construir’, una convocatoria que reunió a alrededor de 400 asistentes y que planteó la necesidad de adaptar el negocio a un entorno en transformación.
El encuentro arrancó con la bienvenida de Jesús Sarramian, director de ARAVI, socio anfitrión del congreso, y de Agustín García, presidente de Grupo Serca. El alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto, también participó en la apertura y destacó la importancia económica del sector, su capacidad para generar empleo y la cultura empresarial basada en el esfuerzo y el emprendimiento. Aburto animó a los profesionales a reforzar las alianzas estratégicas y compartir conocimiento para afrontar los cambios del mercado.
Por su parte, Agustín García defendió la necesidad de construir el futuro de manera conjunta y actuar con anticipación ante las transformaciones del negocio. El presidente de Serca puso el acento en las tensiones de precios que soporta la cadena de valor y en la importancia de que fabricantes, distribuidores, talleres y usuarios permanezcan conectados. La actualización de catálogos, las aplicaciones, la gestión de pedidos y la calidad de la información son elementos esenciales para responder a un mercado que evoluciona a gran velocidad.
El presidente también repasó las principales magnitudes del grupo y su evolución. Serca reúne a 59 socios en España y Portugal, cuenta con 248 puntos de venta y alcanza una facturación agrupada de alrededor de 550 millones de euros, con un volumen de compras de 238 millones. Aunque la facturación agregada se ha reducido respecto a ejercicios anteriores, el grupo mantiene su actividad comercial y continúa avanzando en su estrategia de adaptación. García destacó asimismo la evolución de la organización y la incorporación de nuevas oportunidades de negocio, entre ellas la entrada de Mutua Madrileña en el sector del recambio a través de Reynasa, que continúa integrada en Serca.

El presidente también aludió a la transformación del parque automovilístico. Las matriculaciones mantienen una evolución positiva, pero las tecnologías de propulsión están cambiando, con un mayor peso de los híbridos y eléctricos y la llegada de nuevas marcas, especialmente chinas. En este contexto, defendió la necesidad de incorporar la inteligencia artificial a aplicaciones concretas del negocio, siempre con el objetivo de mejorar la toma de decisiones, la seguridad, el aprovechamiento del talento y los resultados.
Una cadena de valor con un eslabón por revisar
La intervención de Lluís Tarrés, director general de Grupo Serca, fue uno de los ejes centrales del congreso. Bajo el concepto de ‘El eslabón olvidado’, Tarrés fue retomando su reflexión a lo largo de las distintas ponencias para plantear una cuestión de fondo: ¿qué ocurre cuando uno de los integrantes de la cadena de valor no funciona con la eficiencia necesaria?
Su planteamiento partía de una imagen sencilla: fabricante, distribuidor y taller forman parte de una misma cadena, cuyo objetivo final es dar respuesta al usuario. Sin embargo, esa conexión puede debilitarse si cada actor se limita a optimizar sus propios resultados sin considerar las consecuencias que sus decisiones tienen sobre los demás. La cuestión, por tanto, no consiste únicamente en identificar dónde se produce una ruptura, sino en entender cómo afecta al conjunto del negocio.
Tarrés recordó que el congreso anterior había estado marcado por las salidas de algunos socios y por la necesidad de reinventarse. Un año después, Serca afrontaba una nueva etapa apoyada en las alianzas, la concentración de esfuerzos, el desarrollo de grandes cuentas y el uso de los datos y la inteligencia artificial. La organización había reforzado su atención al socio, su presencia en los puntos de venta y sus acuerdos de colaboración, entre ellos el alcanzado con Recalvi.
El director general defendió que el grupo mantenía una posición sólida y una base de socios comprometida con el proyecto. La independencia de los distribuidores no debía confundirse con el aislamiento: la colaboración entre empresas es cada vez más necesaria para competir en un mercado que exige inversiones, especialización y capacidad de respuesta.
La reflexión sobre el eslabón olvidado avanzó desde la estructura del grupo hasta el contexto en el que opera la posventa. Tarrés planteó la necesidad de definir una estrategia, pero advirtió de que no es posible hacerlo correctamente sin comprender antes el entorno. En este sentido, identificó tres grandes factores: el envejecimiento del parque automovilístico, el crecimiento del vehículo eléctrico y la consolidación de las marcas chinas.
El parque español, con alrededor de 30 millones de vehículos y una antigüedad elevada, continúa ofreciendo un volumen importante de actividad para el mantenimiento y la reparación. La presencia mayoritaria de vehículos de combustión en el parque circulante mantiene la relevancia del recambio tradicional, mientras que la electrificación introduce nuevas necesidades técnicas y comerciales. A ello se suma la llegada de fabricantes chinos, que está modificando progresivamente la composición de la oferta y la competencia.
La conclusión de Tarrés era que el sector debe evitar que las tendencias de futuro le impidan atender las necesidades del mercado actual. Prepararse para la electrificación es imprescindible, pero también lo es gestionar con eficiencia el parque que ya circula y que sostiene buena parte del negocio de los distribuidores y talleres independientes.
Del recambio a las horas productivas
La intervención de Mathieu Bernard, responsable del área de Automoción de Roland Berger en Iberia, profundizó en la transformación de la posventa durante los últimos quince años y en los retos estratégicos que afrontan los talleres. Su análisis apuntó a un mercado con posibilidades de crecimiento, pero también a vehículos cada vez más complejos, que exigirán más preparación, conocimiento técnico y decisiones acertadas sobre inversión y colaboración.
Fue precisamente en este contexto donde Tarrés introdujo uno de los mensajes más relevantes de su intervención: ¿qué vende realmente la distribución de recambios? La respuesta inmediata es evidente, pero el director general de Serca invitó a mirar más allá del producto. El recambio es el objeto de la transacción, pero buena parte del valor que percibe el usuario final se decide en el taller, durante el diagnóstico, la elaboración del presupuesto, la planificación de la reparación y la entrega del vehículo.
Desde esta perspectiva, Tarrés propuso desplazar el foco desde el suministro de piezas hacia la productividad del taller. No basta con que el recambio llegue a su destino; también es necesario que sea el correcto, que esté disponible en el momento adecuado y que permita completar la reparación sin generar tiempos improductivos. Una referencia equivocada, un diagnóstico que se prolonga o una agenda mal organizada pueden consumir horas de trabajo que después no se facturan.

La reflexión cuestiona una visión demasiado vertical del negocio, centrada en el movimiento de mercancías y en los resultados individuales de cada eslabón. Si el objetivo es mejorar la rentabilidad de toda la cadena, resulta necesario medir también las horas facturadas y la eficiencia real de la reparación. La distribución puede mejorar sus procesos logísticos, pero ese esfuerzo pierde parte de su valor si el taller sigue acumulando esperas, errores o tareas que no generan ingresos.
Tarrés volvió sobre esta cuestión al abordar los desafíos técnicos, organizativos y legales que afrontan los talleres. La digitalización ya no es una opción secundaria, sino una necesidad para gestionar un negocio cada vez más exigente. Sin embargo, la responsabilidad no recae exclusivamente sobre el reparador. La distribución también debe contribuir a mejorar sus procesos, facilitar información útil y ofrecer algo más que una respuesta a una lista de referencias solicitadas.
La medición de la productividad y la planificación de la actividad se convierten así en dos pilares para mejorar los resultados. Desde la entrada del vehículo hasta la entrega final, cada fase influye en la rentabilidad: diagnóstico, presupuesto, disponibilidad de piezas, asignación de recursos y ejecución de los trabajos. La fidelización del taller debe construirse sobre esa capacidad para ayudarle a trabajar mejor, no únicamente sobre las condiciones comerciales de compra.
En este sentido, Tarrés señaló el potencial de los talleres integrados en redes, que pueden apoyarse en procesos, herramientas y servicios compartidos para mejorar su eficiencia. También destacó que otros actores vinculados a la movilidad y los seguros están desarrollando modelos que inciden directamente en la organización y gestión de las reparaciones. Para la distribución independiente, el reto consiste en responder a esa evolución sin perder su proximidad al taller ni su capacidad de adaptación.
La logística y la concentración, al servicio del negocio
La intervención de Gerard Alcalá, director comercial de Serca, trasladó estas ideas al terreno de la estrategia comercial. Por primera vez, el congreso incorporó al taller de forma más visible en su planteamiento, una decisión coherente con la importancia que tiene este eslabón para la actividad del grupo.
Alcalá recordó que el crecimiento del parque y la revalorización del automóvil han reforzado la necesidad de mantener los vehículos en circulación. En España, el parque ronda los 30 millones de unidades y aproximadamente 14 millones superan los quince años de antigüedad. Este escenario ofrece oportunidades para la posventa independiente, aunque también exige una oferta adaptada a vehículos y tecnologías cada vez más diversos.
El director comercial defendió la fortaleza de un modelo que combina capilaridad, especialización y proximidad al reparador. Serca dispone de 59 socios, 248 puntos de venta y una red vinculada de alrededor de 1.600 talleres. A esta cobertura se suma el desarrollo de Nexus Iberia, fruto de la colaboración entre Serca, IDAP y Recalvi, que busca generar nuevas oportunidades y reforzar la capacidad competitiva de sus integrantes.
La logística ocupó un lugar destacado en su exposición. Para Alcalá, ya no se trata simplemente de distribuir piezas con rapidez, sino de gestionar correctamente la disponibilidad, la planificación, la rotación y la adecuación de la oferta al parque real. La entrega representa una parte importante del coste logístico, por lo que medir el nivel de servicio y la calidad de los datos resulta fundamental para evitar ineficiencias.
El responsable comercial también apostó por concentrar esfuerzos en los proveedores que aportan valor real y avanzar hacia una mayor colaboración entre socios. La compra centralizada ha experimentado un crecimiento significativo, mientras que la gestión centralizada de la información permite disponer de una base común para tomar decisiones con más criterio. La lógica es clara: reducir la dispersión, coordinar recursos y reforzar la capacidad negociadora y operativa del grupo.

En paralelo, Serca continúa desarrollando nuevas vías de negocio. Movidis, su iniciativa vinculada al renting y las flotas, trabaja desde Sevilla con una red de 470 talleres colaboradores y alrededor de 125 operaciones diarias, según los datos presentados en el congreso. El proyecto busca transformar la capilaridad de la organización en una solución para las necesidades de movilidad, mantenimiento y reparación de las flotas.
La estrategia de marketing también evoluciona con el objetivo de acercar las marcas al taller y dar mayor visibilidad a los proveedores. En esta línea se enmarca el programa Serca Excellence, que reunió a 45 talleres finalistas y nueve nominados para reconocer las mejores prácticas y destacar el papel del reparador dentro del ecosistema del grupo.
Mutua Madrileña y la inteligencia artificial entran en escena
La incorporación de Mutua Madrileña al negocio del recambio fue otro de los asuntos destacados. Ricardo Orcoyen, director de Prestaciones y Gestión de Siniestros de la aseguradora, explicó la visión de la compañía sobre la movilidad a largo plazo y su entrada en este ámbito mediante la adquisición del 100% de Reynasa, que permanece integrada en Serca.
La operación abre nuevas posibilidades de colaboración entre distribución, reparación, renting, flotas y asistencia en carretera. La presencia de un actor de estas características plantea oportunidades comerciales, pero también obliga a preservar la confianza y las relaciones existentes con los talleres independientes. Según lo expuesto durante el congreso, ya hay reparadores que han manifestado su interés en trabajar con Reynasa.
La tecnología ocupó asimismo un espacio relevante a través de Service Next. Marc Blanco, director de Operaciones de la compañía, presentó nuevas aplicaciones de inteligencia artificial destinadas a ayudar a los talleres en tareas como la gestión de agendas, los fichajes y recursos humanos, la relación con los clientes, las compras, la facturación y la consulta de información. La solución Zeus actúa como núcleo coordinador de ocho agentes de inteligencia artificial, con el objetivo de mejorar las horas productivas, acelerar el suministro y el diagnóstico y aumentar la satisfacción del cliente.

La propuesta enlazaba directamente con el mensaje de Tarrés: la tecnología tiene sentido cuando se traduce en mejoras operativas y económicas. No se trata de incorporar herramientas por seguir una tendencia, sino de utilizarlas para sincronizar la actividad, reducir los tiempos improductivos y conseguir que el taller pueda facturar más horas con los recursos disponibles.
La mesa redonda, moderada por Gerard Alcalá y en la que participaron Ignacio Naranjo, de Schaeffler; Eloy del Olmo, de Recambios del Olmo; Fernando Migueles, director de GANVAM, y David Moreno, de Talleres Busmacar y nuevo embajador Serca Excellence 2026, completó el análisis con la perspectiva de los distintos integrantes de la cadena. El acceso a los datos, la sostenibilidad, la formación y la captación de talento joven aparecieron como desafíos compartidos, junto con la necesidad de adaptarse a las nuevas tecnologías y preservar la rentabilidad.
Construir el futuro desde el taller
En sus últimas intervenciones, Lluís Tarrés llevó la reflexión sobre el eslabón olvidado hasta las consecuencias que puede tener una transición tecnológica mal acompasada con la realidad del mercado. El director general de Serca cuestionó que las administraciones impulsen la compra de vehículos eléctricos sin prestar una atención equivalente a la preparación y capacitación de los talleres que tendrán que mantenerlos y repararlos.
El planteamiento apuntaba a un posible círculo vicioso: si la reparación de un vehículo eléctrico resulta más cara o presenta dificultades por falta de preparación, el usuario puede perder interés en esta tecnología. Al mismo tiempo, el sector corre el riesgo de orientar inversiones y recursos hacia un parque futuro sin resolver suficientemente las necesidades de los vehículos que ya están en circulación.
La respuesta, defendió Tarrés, pasa por mejorar la productividad del taller, invertir en formación y capacitación y sincronizar mejor las necesidades de toda la cadena. La distribución debe contribuir a que el reparador disponga de la pieza adecuada y de información fiable; el taller necesita organizar sus recursos para transformar esa disponibilidad en horas facturadas; y los fabricantes y proveedores deben colaborar para que las nuevas tecnologías sean asumibles desde el punto de vista técnico y económico.
El congreso se cerró con la intervención de Agustín García, que volvió a situar la colaboración y la capacidad de adaptación en el centro del futuro de Serca. El mensaje que dejó la cita de Bilbao fue que el crecimiento no puede medirse únicamente en facturación, volumen de compras o dimensión empresarial. Como resumió la reflexión estratégica presentada durante el encuentro, crecer sin rentabilidad significa ganar tamaño, pero no necesariamente construir futuro.
Para Serca, ese futuro pasa por reforzar la cooperación entre sus socios, optimizar la logística y los proveedores, desarrollar nuevas oportunidades de negocio y aprovechar la tecnología para mejorar los resultados. Pero, sobre todo, exige que el taller deje de ser un eslabón al que se suministra producto para convertirse en el centro de una estrategia compartida de productividad y servicio. Porque la rentabilidad de la posventa no se decide solo cuando se vende un recambio, sino cuando la reparación se completa de forma eficiente y el cliente recupera su vehículo.























