
Operadores de renting y alquiladores, que en 2022 retuvieron sus vehículos más tiempo del habitual por la falta de oferta derivada de la crisis de los chips, dispararon sus operaciones con usados el año pasado un 32% y un 23%, respectivamente
Si bien el impacto de la crisis de los chips sobre la oferta disparó las importaciones de vehículos de ocasión en 2022, la situación dio la vuelta el año pasado. En concreto, la renovación de flotas, una vez superadas las tensiones en la cadena de suministro, impulsó las exportaciones un 14,8% en 2023, según datos de MSI para la Asociación Nacional de Vendedores y Reparadores de Vehículos (GANVAM).
Estos datos, enmarcados en la segunda edición del informe “El valor de las subastas en el mercado de ocasión” presentado hoy en el IE Business School de Madrid (adjunto), ponen de manifiesto cómo operadores de renting y alquiladores dispararon un 32,4% y un 22%, respectivamente, sus operaciones
con modelos usados el año pasado, generando un exceso de oferta de turismos y comerciales usados.
En este contexto, las empresas de subastas de vehículos se alzaron como una vía para dar salida rápida
y con la máxima rentabilidad a este sobrestock de vehículos usados procedentes de flotas. De hecho,
según el estudio, el 54% de los vehículos subastados en 2023 procedía precisamente de renting y rent
a car, lo que supone un incremento de doce puntos con respecto a 2022.
En esta línea, casi dos de cada diez vehículos subastados el año pasado se destinó a la exportación, lo
que supone dos puntos porcentuales más que en 2022. La importación, por su parte, que en 2022
marcó la procedencia del 31% de los vehículos subastados, se retrajo once puntos en 2023,
evidenciando cómo el mercado nacional era ya suficiente para aprovisionarse de oferta.
Los distribuidores multimarca compraron el 46% de los vehículos subastados
El informe -cuya muestra representa el 90% del mercado español de subastas de vehículos de ocasión
(incluyendo tanto turismos como comerciales)- pone de manifiesto cómo los distribuidores multimarca
fueron los mayores “clientes” de las compañías de subastas. De esta forma, el 46% de los vehículos
subastados el año pasado, tres puntos más que en 2022, pasaron a formar parte de la oferta de un
concesionario independiente.
Por su parte, los datos de MSI para Ganvam también ponen de manifiesto cómo las subastas suponen
una oportunidad de negocio para el sector posventa. De esta forma, si bien el 66% de los compradores
que acuden a las subastas son vendedores de vehículos, el 25% se corresponde con talleres y
desguaces que adquieren unidades para aprovisionarse además de piezas de recambio.
























