
«Hay futuro» es el título de la columna de opinión de Nines García de la Fuente, directora de operaciones de GAUIb, sobre la evolución del mercado del recambio en una movilidad hacia la descarbonización
La distribución de recambios cerró 2023 con un crecimiento del 9% según datos de ANCERA. Para este 2024, la organización que representa a los recambistas españoles prevé un dinamismo algo menor, pero importante, del 4%, claramente por encima del crecimiento estimado del PIB nacional. En otras palabras, los profesionales y empresarios de la posventa de automoción trabajamos en un sector más que atractivo y lleno de oportunidades. Más, al menos, que la media de los que configuran la economía nacional.
Sin embargo, el horizonte de una movilidad cada vez más descarbonizada preocupa sobremanera al sector. Por eso, y teniendo en cuenta los desafíos más a corto plazo que tiene la distribución de recambios, que urge atender y que podríamos resumir de forma sumaria en la necesidad de mejorar su rentabilidad con más eficiencia, con más innovación en procesos e inversión en la transformación digital, me gustaría contribuir a destensionar mentes y corazones respecto al futuro de medio y largo plazo. Sólo así, pensando el mañana desde la gestión eficiente del presente, podremos alcanzarlo y me atrevo a decir que, en buena medida, a escribirlo.
En apenas 25 años las necesidades de movilidad de las personas y mercancías en los países de la Unión Europea se van a multiplicar por mucho. Según estimaciones oficiales, el transporte por carretera de viajeros -particular y colectivo- y de mercancías, se va a casi duplicar de aquí a 2050. Eso significa que sea cual sea el resultado final del actual proceso de descarbonización de la economía y del transporte europeo, que tiene como objetivo llegar a la “huella de carbono cero” justo a mediados de siglo, se van a necesitar muchos muchos vehículos.
El legislador quiere que esos vehículos sean fundamentalmente eléctricos, pero aún no ha cerrado la puerta a otro tipo energías de propulsión, como puedan ser los combustibles renovables y sintéticos cuya huella de carbono tiende a cero. Pero, mientras, además, disfrutaremos -¡durante más de cinco lustros!- de un parque donde convivirán diversas tecnologías de propulsión de vehículos, tanto en turismos como en industriales, con importantes necesidades de mantenimiento.
Convencionales, vinculadas a la combustión de gasolina y gasoil, y sobrevenidas, relacionadas con las tecnologías de conectividad, automatización y electrificación que cada vez más incorporan los nuevos vehículos, incluso con un cliente corporativo, el de la movilidad compartida, en auge. Tenemos, pues, por delante, 25 años en los que con la información disponible ahora mismo habrá trabajo para el taller y negocio para la distribución. Diferente, tal vez, pero en cantidad y calidad.
En Groupauto Unión Ibérica estamos convencidos. La movilidad sostenible que viene es un territorio de cambio, de evolución e innovación, con todo lo que eso significa en términos de esfuerzo y adaptación. Pero es también un territorio lleno de oportunidades de negocio, algunas, incluso, que todavía apenas podemos imaginar. Por eso, y vuelvo al principio de esta reflexión, miramos al futuro con optimismo y nos enfocamos en gestionar el presente con eficiencia.
Los datos de crecimiento de la distribución española son, como ya he señalado, razonablemente buenos, sobre todo si los comparamos con la evolución económica del país, pero no siempre más venta es proporcionalmente más rentabilidad o rentabilidad adecuada. Es necesario invertir en más eficiencia -sea en tecnologías digitales o en más y mejor talento- que nos permitan seguir generando claras ventajas competitivas para nuestros socios, clientes y proveedores hoy e ir construyendo al mismo tiempo las del futuro.























